Seguidores

Translate

Destacados

Entrevista Escrita #1 | Cèlia Roca Martín


En Tinta & Liderazgo creemos en la palabra como puente que une territorios, sensibilidades y procesos creativos. Nuestra iniciativa de Entrevistas Escritas nace con el propósito de dar visibilidad a las voces que están construyendo la literatura contemporánea desde sus propios caminos, estéticas y contextos.

Hoy conversamos con Cèlia Roca Martín, quien nos presenta su obra Terra: un viaje poético que enlaza recuerdos, paisajes y emociones en un íntimo homenaje a las tierras de Cataluña y la Toscana.


A través de esta entrevista, nos adentramos en su universo creativo, en su relación con la escritura y en la manera en que la literatura se convierte en una herramienta de exploración personal, compromiso social y construcción de sentido.


Antes de iniciar, te invitamos a conocer sobre ella:



Cèlia Roca Martín (Barcelona, 1980). Es licenciada en Periodismo, en Humanidades y en Estudios de Asia Oriental, y cuenta con diversos posgrados y másteres en comunicación, marketing, psicología y cultura. Ha colaborado con medios de comunicación y editoriales como La Vanguardia y Grupo Planeta, y es responsable de prensa y contenido en el grupo de empresas tecnológicas GPA Innova. Tras iniciarse en la literatura en 2017, ha recibido premios y reconocimientos en certámenes de relato y poesía en castellano y catalán. Es coautora de más de 80 antologías y autora del poemario Terra (Libros para el infinito, 2025), en español. Actualmente, cursa un máster en Historia y prepara un proyecto editorial de divulgación.

Bienvenida a Tinta & Liderazgo, Cèlia.


Hoy celebramos tu palabra, tu recorrido y la sensibilidad que atraviesa tu obra Terra, sumando tu voz a este tejido de historias que conecta territorios, memorias y procesos creativos.

Para iniciar este encuentro, queremos viajar contigo al inicio de todo:


¿Qué te inspiró para convertirte en escritora?

Siempre me gustó la literatura. Desde muy niña ya escribía e ilustraba mis propios cómics y cuentos. Incluso empecé una novela a los once años aprovechando las vacaciones estivales, pese a que no llegué a concluirla. Imagino que influyó el hecho de haber crecido rodeada de libros y que tanto mi madre como una de mis tías me inculcaran la pasión por la lectura desde antes de garabatear mis primeras letras. Desgraciadamente, dejé de lado esta afición cuando entré en la universidad. No podría precisar el motivo, pero las jornadas maratonianas de aquella época —trabajaba 60 horas a la semana de lunes a sábado mientras seguía estudiando— no invitaban a ello. Además, al ejercer posteriormente de periodista, ya tenía mi dosis de negro sobre blanco, aunque fuese más aséptica y menos creativa. Más de dos décadas después de aquel parón, con 36 años, un taller literario, que consistía en publicar una antología colectiva de relatos, me animó a volver a escribir ficción. Opté por la narrativa breve en primer lugar y, un par de años después, también retomé la poesía.

¿Qué mensaje principal te gustaría que los lectores se llevaran de tu obra?

Hay tantos mensajes como destinatarios. Más que pontificar o intentar transmitir uno en concreto, prefiero que sea cada persona quien extraiga sus propias reflexiones y conclusiones. De ahí que, en mis relatos, acostumbre a jugar con la ambigüedad y con finales alternativos que, a pesar de resolver el conflicto —procuro cerrar bien las historias—, permitan al lector o lectora ser también cocreadores de la obra. Solo a través del tamiz de la experiencia y los valores individuales se puede dar sentido a un escrito. A veces me han sorprendido con lecturas o interpretaciones que yo misma había pasado por alto. Por otro lado, trato de remover conciencias y, en la medida de lo posible, poner el foco en temas o sucesos que pueden ser tabú o incómodos. Mis allegados suelen reprocharme que me encanta hurgar en la llaga y meterme en camisas de once varas, pero considero que la escritura también es compromiso social.


¿Cómo es tu proceso de escritura? ¿Tienes alguna rutina o ritual?

Javier Marías aseguraba que hay dos tipos de escritores: el escritor mapa, más metódico y estructurado, y el escritor brújula, que es aquel que, a partir de una planificación mínima, se deja llevar por la historia. Sabe cómo empieza lo que quiere contar, pero no necesariamente cómo acaba. Pues bien, yo soy de este último tipo; prefiero que sean el relato y los personajes quienes me arrastren. Más de una vez he experimentado la sensación de que estos cobran vida propia y de que, de alguna manera, encuentran la forma de comunicarse conmigo para indicarme qué necesitan en cada momento de la trama. Lo fío todo al caos creativo; cuanto más desordenadas estén las piezas, mayor será el potencial de recombinarlas y de generar nuevos conceptos e ideas. 

Por lo que respecta a la segunda pregunta, la rutina no es lo mío. Carezco de horarios fijos para escribir y de una metodología de trabajo concreta. Cuando tengo un hueco y un mínimo de inspiración, me siento frente al ordenador y comienzo a teclear.


¿Qué papel ha jugado la literatura en tu crecimiento personal y profesional?

No concibo la vida sin la literatura. Hace unos meses, una conocida influencer española afirmaba que las personas a las que les gusta leer no son mejores. No puedo estar más en desacuerdo. La lectura es un pasaporte a otros mundos, a otras maneras de ser y de pensar. Ayuda a ser más empático, más abierto, más receptivo a otras ideas, más tolerante, más culto. Por supuesto, también ayuda a incorporar y a consolidar valores en positivo. Algo similar ocurre con la escritura; además de ser un recurso terapéutico de primer orden, es una magnífica herramienta de autoconocimiento y de catarsis, así como un elemento básico para el crecimiento personal y profesional. Creo que no exagero si digo que las personas somos lo que leemos.


¿Hay alguna experiencia de vida que haya marcado profundamente tu trabajo?

Todas y ninguna en particular. Todo cuanto se escribe tiene un poso más o menos autobiográfico en el que se cuelan algunas de nuestras cicatrices emocionales. No identifico ninguna vivencia especialmente traumática o que haya supuesto para mí un punto de inflexión; pero, aun así, intento huir de la literatura del yo y apostar por historias que exploren conceptos reconocibles y universales. De todos modos, y aunque rara vez hablo abiertamente de mí, en mis relatos permean muchas de las preocupaciones de mi generación: la incertidumbre en el terreno laboral y económico; los retos de un mundo cada vez más globalizado, interconectado, intercultural y complejo; el impacto de la inteligencia artificial; el regreso de tendencias políticas infames que parecían felizmente enterradas...


¿Qué consejo le darías a alguien que se inicia en el mundo de la escritura?

En primer lugar, que lea sin freno. Por muy potente que sea un coche, no llegará lejos sin el depósito lleno; y, en este caso, ese combustible indispensable son las palabras. Otro consejo es el que me dieron a mí hace veinte años: no plantearnos objetivos ambiciosos. La motivación no debería ser adquirir notoriedad o llegar a ganarse la vida vendiendo libros, sino disfrutar del proceso creativo, satisfacer el deseo de compartir historias. También es esencial la constancia. Participar en concursos o clubes de escritura es perfecto para obligarnos a trabajar con regularidad. Este es el mayor aprendizaje, porque la mejor manera de progresar es practicando. Asimismo, vale la pena confiar nuestros textos a personas allegadas y pedirles su opinión sincera. La crítica puede doler, pero es mejor maestra que el halago. Billy Wilder, uno de los mejores cineastas de todos los tiempos, cambió el arranque de El crepúsculo de los dioses tras comprobar, en un pase previo al estreno, que una escena que pretendía ser solmene y trascendental hacía reír a los espectadores.


¿Cómo manejas los momentos de bloqueo creativo?

Una manera muy sencilla de despejarse y de ayudar a que vuelvan a fluir las ideas es el movimiento. No es casualidad que se instalen columpios en las sedes de empresas cuya actividad tiene un fuerte componente de innovación. Levantarse de la silla para saltar, caminar o correr activa nuestro cerebro y favorece la producción de dopamina, imprescindible en el proceso creativo. Uno de mis escritores de cabecera, Jordi Sierra i Fabra, comentó en una charla que viajar es una de las mejores fuentes de inspiración. No obstante, si el tiempo apremia y no nos podemos permitir hacer las maletas, recomiendo leer o releer textos de autores con cuyo estilo nos sintamos cómodos. También es útil hacer ejercicios de calentamiento; por ejemplo, construyendo una historia a partir de tres palabras que nos indique aleatoriamente una tercera persona o acerca de los tres objetos que tengamos más a mano. En cualquier caso, no hay que forzar la máquina; si las musas no acuden, obligarse a escribir a cualquier precio puede ser frustrante y contraproducente.




¿Qué temas o causas te apasiona explorar en tus libros?

Disfruto especialmente con el relato histórico, ya que brinda una doble oportunidad de evasión: no solo mediante la narración en sí, sino también marcando distancias con el momento actual. Y eso no es todo: cuando ambiento un texto en otras épocas, el proceso de documentación que exige es una oportunidad de aprendizaje. En concreto, y sé que esto penaliza comercialmente, me apasiona escribir sobre la guerra civil española y el franquismo. Soy consciente de que hay una sobreabundancia de títulos sobre estos temas, pero son tan complejos y poliédricos que siempre permiten abordarlos desde un nuevo prisma. Además, al tratarse de etapas cerradas en falso, la necesidad de recoger este eco del pasado es aún más imperiosa. Me fascina también hablar de los perdedores y de las minorías invisibilizadas o vulnerables, sin olvidar esos episodios molestos que seguimos escondiendo bajo la alfombra pese al tiempo transcurrido; por ejemplo, el enriquecimiento europeo a costa del tráfico de esclavos hasta el siglo XIX. Y he de admitir que, como ávida lectora de novela negra, también me siento muy cómoda con el noir.


¿Qué impacto consideras que tiene la literatura en la sociedad actual?

Está claramente por debajo del que debería tener. Para más inri, cotiza a la baja. No es extraño toparse con informes demoledores sobre el hábito lector de los más jóvenes, cada vez más deficiente y con más problemas de comprensión asociados. Y esta falta de lectores críticos es una amenaza para cualquier sociedad democrática fuerte. En un mundo de imagen digital, velocidad e inmediatez, ver a alguien hojeando un libro en el transporte público es casi una rareza. Pese a todo, es curioso constatar que el ritmo de publicaciones de libros sigue creciendo año tras año en mi país, aunque muy lentamente. ¿La mala noticia? El escaso alcance que tienen estas obras por lo general. Hace poco leí que, en un congreso celebrado en Valencia, los libreros afirmaban que el 49% de los títulos que se publican en España no logran ni una sola venta. Asimismo, según otra fuente, la media de ejemplares vendidos por un autor novel de poesía en castellano se sitúa en solo 56 unidades.



¿Cómo equilibras tu vida personal con la creación literaria?

Aunque no tengo familiares a mi cargo, es extremadamente difícil compaginar un trabajo a jornada completa y los estudios con la creación literaria. No solo porque al día le falten horas, sino por el cansancio acumulado, que incide negativamente en la concentración. Por eso, cuidar el bienestar físico y emocional es importantísimo a la hora de escribir. Encontrar y concedernos momentos solo para nosotros —degustando una infusión o viendo una película— es esencial para motivarnos y rendir frente al folio blanco. Igualmente, hay que reservar espacios para la lectura, nuestro carburante literario. Fijarse una meta de lectura anual —en mi caso, un mínimo de tres o cuatro libros mensuales de media— contribuye a seguir este hábito. También es muy práctico marcar en un calendario de mesa las fechas clave de entrega —para un certamen literario, para concluir el capítulo de una novela, etc.— y los días disponibles para escribir. Esta estrategia es idónea para planificar el mes y ver a simple vista con qué tiempo libre contamos. Por último, es esencial cuidar las horas de sueño, en calidad y cantidad.
 

Terra es un viaje poético que enlaza recuerdos, paisajes y emociones en un íntimo homenaje a las tierras de Cataluña y la Toscana. A través de versos cargados de sensibilidad, Cèlia Roca Martín entreteje la belleza de la naturaleza con las huellas imborrables de la memoria y el alma humana. Cada poema evoca lugares que palpitan en el corazón de la autora, plasmando momentos de amor, pérdida, añoranza y conexión con el entorno.

Con una estructura que combina la métrica clásica y la libertad creativa, esta obra invita al lector a recorrer plazas empedradas, montañas envueltas en bruma y mares que susurran secretos, mientras explora la universalidad del vínculo entre el individuo y su tierra.

Un atlas biográfico y emocional que nos recuerda que, como en los versos de Antonio Machado, «se canta lo que se pierde», y lo perdido vive eternamente en la poesía.


CADAQUÉS

Vi el cielo deshecho en el mar entre suspiros de sol,

caricias de brisa y charranes que baten sus alas

tejiendo veranos y remembranzas de sal.

Bajo el abrazo de las casas encaladas,

buganvillas y calles de piedra vieja,

el duelo de una paleta olvidada

y de unos dedos que hoy ya son viento,

busqué el calor de una mirada

de pupilas encendidas

posadas sobre barcas,

y días de arena.

Desarboladas,

extraviadas,

lejanas,

vagas.







Del poemario Terra (2025)


Puntos de venta




CONECTA CON CÈLIA





Desde Tinta & Liderazgo agradecemos profundamente a Cèlia Roca Martín por abrirnos las puertas de su proceso creativo y permitirnos compartir su voz con nuestra comunidad lectora.

Celebramos el camino que está trazando con Terra y le deseamos muchos éxitos en sus proyectos presentes y futuros. Que la palabra continúe siendo territorio de encuentro, creación y transformación.

COMPARTE TU HISTORIA

Si, como Cèlia, también deseas compartir tu historia, tu proceso creativo y tu obra con nuestra comunidad, te invitamos a visitar la sección «COMPARTE TU HISTORIA», donde encontrarás las bases de participación de esta iniciativa.

Será un honor seguir tejiendo este espacio de visibilidad literaria contigo.
















Comentarios

Entradas populares